miércoles, 5 de mayo de 2010

Conocer y hacer

Estando leyendo los Salmos en particular el Salmo 112:1 y luego recordando otro texto bíblico, me fui a Proverbios 1:7; me puse a reflexionar sobre el "temor a Jehová" y de la concordancia que hay con Sal. 19:9 cuando la palabra dice "El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre;...".

Traté de relacionar "el temor a Jehová" como un camino para encontrar el llamado que Dios me ha hecho, o para entender el llamado que Dios ha realizado a otros; sin embargo, en esta búsqueda de saber con seguridad que Dios es quien llama, me di cuenta, que en 1Ts. 1:4 la Escritura habla acerca de "elección" el versículo dice : "Porque, conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección;..." esta “elección” también está relacionada con 1P.1:2 o Dt. 7:6 donde se agregan más ideas, conceptos y preceptos; como la elección según la presciencia de Dios, la santificación, el Espíritu, la obediencia, la guarda de los mandamientos y la sangre de Jesucristo.

A través de todas estas citas bíblicas, se encuentran varios puntos del pacto que Dios ha hecho con nosotros, pudiendo afirmar que tenemos conocimiento acerca de Dios. Hasta este punto creo que podemos decir –ya lo sé, te conozco- pero ahora surge la pregunta ¿cómo poner en práctica lo que conozco de ti?

De esta forma creo estamos ante el reto de conocer y hacer, el saber hacer lo que a Dios le agrada para Él y para nuestra vida.

¡Bendiciones!

martes, 13 de abril de 2010

¡CONTIGO LA VIDA ME SABE BIEN!


Estaba escuchando el nuevo disco de Jesús Adrián Romero, me gustaron varias canciones, pero hubo una que sin haberme gustado el principio de la canción, si me conmovió una frase que decía "me sabe bien la vida contigo" y esto es cierto. Lo digo porque ya tenía bastante tiempo que no encontraba alguna frase que no únicamente entrara a mí interior ya sea mi mente o mi corazón, sino que además pudiera decir que tenía un sabor agradable para mí, no en vano creo que Jesús Adrian Romero tituló a la canción “Leche y miel”. Esta pista me hizo recordar la tierra que Dios prometió al pueblo de Israel en el libro del Éxodo, y que podemos ver se les recordaba en otros libros como Levítico, Números, Deuteronomio, Josué (por supuesto allí tomaron posesión), Jeremías y Ezequías, donde el Señor prometió una “tierra que fluye leche y miel la cual era la más hermosa de todas”.


Estas palabras me gustan pero también me hicieron reflexionar, que sin la presencia de nuestro Señor es difícil que las cosas nos sepan a algo, o tal vez es mejor decir “Sin ti Señor no tiene sentido la vida”, y es cierto hay momento en que nuestra relación con Dios se vuelve insípida por algún tiempo. No obstante creo que si ya conocemos al Señor siempre hay algo más allá de nuestra mente y cuerpo, que te impulsa a luchar, a buscar, a reflexionar, a cuestionar, a hacer un diagnóstico de la situación, y es allí cuando en mí caso el Señor, me hizo saber por una parte que Él estaba conmigo, pero que también mi espíritu por la otra estaba seguro que con Él la vida me sabía bien, no importando la situación a mi alrededor.


Finalmente, quiero recordar parte de Josué 1:9, dónde Jehová nuestro Dios dice que Él estará con nosotros donde quiera que vayamos. Por eso es que la tierra en la que fluye leche y miel, y es la más hermosa de todas, no tiene sentido sin su presencia.


miércoles, 3 de marzo de 2010

PROPÓSITO PARA UNA AFLICCION

¿Alguna vez has orado por algo o por alguien y no ves respuesta?, tal vez te has sentido hasta frustrado y has llegado a pensar que Dios no te escucha o quizá las espera de la respuesta te desespera.
Así se sentía Ana, una mujer que tenía un esposo que la amaba mucho, pero no tenía hijos, (1a. Samuel 1), ella lloraba, no comía; cada año iba a Silo a la casa de Dios a ofrecer sacrificios, considero que Ana estaba muy enfocada en su necesidad de ser madre, imaginando lo satisfactorio de la maternidad y cada año hacía lo mismo y no pasaba nada, seguía frustrada, hasta que un día se decidió a dar un paso más allá, cambio su forma de orar, se atrevió a pasar un tiempo de intimidad con Dios (solo ella y Dios), y ahí lloró desconsoladamente, y enseguida tuvo una nueva revelación de Dios, de como pedir, ¡cambió su forma de orar!:
1.- "Señor Todopoderoso, si te dignas mirar la desdicha de esta sierva tuya y, si en vez de olvidarme, te acuerdas de mi...." (1a. Samuel 1:11a) ella pidió gracia (recibir lo que no se merece), en su dolor y desesperación tocó el corazón de Dios y en su toque la gracia se derramo.
2.- "...y me concedes un hijo varón, yo te lo entregaré para toda su vida..." (1a. Samuel 1:11b), ella entregó su deseo a Dios, pidió conforme al propósito de Dios, ya no pidió un hijo porque se sentía sola o desdichada, o para que ya no fuera señalada estéril. Ana entregó su necesidad para los propósitos de Dios.
Samuel (pedido a Dios), el hijo de Ana, no fue tan solo la respuesta a la necesidad de una mujer, sino que se convirtió en una pieza clave dentro del pueblo de Israel, además "El Señor bendijo a Ana, de manera que ella concibió y dio a luz tres hijos y dos hijas..." (1a. Samuel 2:21).
Su aflicción la obligó a mirar a Dios y como resultado su hijo Samuel sirvió en el tabernáculo. La historia de Ana demuestra que del dolor amargo puede brotar una gran promesa, si ese dolor lo lleva uno a Dios.
"Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia.
Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espiritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cual es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios.
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito." (Romanos 8:25-28) (NVI)