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jueves, 28 de enero de 2010

AYER TE RECONOCÍ... por Armando Hofmann



AYER TE RECONOCÍ

A 28 enero de 2010.


Jesucristo mi Señor ayer te reconocí.


Por el milagro que hiciste cuando te lo pedí, pues yo en mi desesperación e incredulidad clamé a ti para que dejaras a mi madrecita, en el aniversario de tu nacimiento, año nuevo y hasta el día de los reyes… Y después que se hiciera tu voluntad…de llevarte a mi madrecita a tu Reino Celestial.


Por eso Señor te pido misericordia y perdón por mi error, por haberte condicionado.


Perdón Señor, perdón.


Ahora les pido a todos que crean más en ti mi Jesús.


Que tú existes Señor y que por amor a nosotros, sacrificaste tu vida en la Cruz.


Te suplico Jesucristo mi Señor me muestres tu camino para poder llevar tu palabra, ya que yo te lo ofrecí.


¡Gracias Señor te doy por ser fiel y verdadero!


Y con esto me despido del pasado que me hizo tanto mal.


Armando Hofmann y Camacho.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Sin Temor


Hace algunos días estuve en un congreso, en el que un predicador de nombre Fernando Zamora compartió la palabra acerca del carácter inmutable de Dios, en cuanto a su palabra y sus promesas, en su prédica decía que ese carácter es también el que deberíamos tener nosotros u al menos orar para tener ese carácter inmutable, porque en ciertas ocasiones o circunstancias nuestro carácter se ve debilitado ante los acontecimientos que tenemos por delante.


Creo que el carácter se debilita cuando hay temor, tal vez hay otras razones más, pero el día hoy quisiera hablar del temor, y para eso quiero mencionar que este domingo tuve la oportunidad de escuchar el mensaje de Max Lucado, que se tituló “Imagina tu vida sin preocupación”, esta palabra se compartió en la Iglesia Monte María – Tierra Prometida.


El hermano Max Lucado basó su mensaje en Mt. 8:23-28, Mt.26:36 ss. y Mr.14:32 ss. y por supuesto en su nuevo libro titulado “Sin temor”.


Inició el mensaje diciendo que el temor nunca ha hecho nada positivo: no ha hecho héroes, no ha sacado a las naciones de la pobreza, no ha construido puentes, no ha hecho prosperado a las personas, etc. Sin embargo el temor en la mente nos hace pensar que no le importamos a Dios, como cuando los discípulos le gritaron a Jesús que en ese momento estaba dormido en la tormenta “¡Señor, sálvanos, que no nos vamos a ahogar!”, que más su grito fue como si le dijeran “Señor, ¿a caso no te importa lo que está pasando?”. El Señor Jesucristo le respondió “Hombres de poca fe, ¿por qué tienen tanto miedo?” Y entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y todo quedó completamente tranquilo. De esta forma es como Jesús actúa antes nuestros temores, trae calma y paz ante cualquier situación, teniendo el control de todo lo que no rodea aún cuando estemos pasando una tormenta semejante a la que vivió Jesús con sus discípulos. Continuó con su enseñanza y dijo que -al miedo hay que tratarlo como a los mosquitos- no esperar a que te extraiga la sangre, o mejor dicho que te extraiga la fe y el gozo, por eso hay que sobreponerse inmediatamente con oración como Jesús lo hizo en el Getsemaní, cuando oro tres veces porque en su humanidad empezó a sentir el temor y la tristeza. Finalmente concluyó diciendo que el propósito de la Iglesia es orar y ser compañera de las personas con temor, siendo los hermanos quienes deben apoyar a otros a orar cuando tienen temor; siempre confiando en que Jesús está al control de toda situación como en la barca con sus discípulos. Y que no olvidemos que el temor no es un pecado, sino un sentimiento y que en dosis pequeñas puede ser una advertencia de Dios, y que nosotros debemos conducirnos en el temor sano de Dios. Concluyó con la siguiente frase:


“El temor puede llenar el mundo, pero que no llene tu corazón.”



domingo, 21 de junio de 2009

CONTRADICCIONES por MARA

Estando en un congreso de jóvenes en la Sierra de Hidalgo hace algunos meses, llamo la atención una hermosa niña de nombre Galilea, impresionaba la pasión y la entrega en la adoración, y recordé la historia narrada en Marcos 10:13-22:

Empezaron a llevarle niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. Cuando Jesús se dio cuenta, se indignó y les dijo: “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quien son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, de ninguna manera entrará en él”. Y después de abrazarlos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos.

Cuando Jesús estaba ya para irse, un jóven llegó corriendo y se postró delante de él.
-Maestro bueno- le preguntó-, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?
-¿Porqué me llamas bueno?- respondió Jesús-. Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre”.
-Maestro – dijo el hombre-, todo eso lo he cumplido desde que era joven.
Jesús lo miró con amor y añadió: -Una sola cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás el tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.
Al oir esto, el hombre se desanimó y se fue triste porque tenía muchas riquezas. (NVI)

Son dos historias opuestas, los niños sin hacer nada, Jesús los abraza, los consuela y los bendice, ellos solo RECIBEN, ellos son DEPENDIENTES.

El Joven que lo tenia todo, llega corriendo porque no había satisfacción, sentido ni significado en su vida, se postra en una posición religiosa, porque realmente no dobla su corazón. Muchas veces hacemos las posturas que creemos, pensando en como nos ven los demás, pero lo importante es el corazón. El Joven quería negociar la vida eterna, cuando esta es un regalo, nuestras obras, nuestros bienes no compran la vida eterna. No puedes confiar en tus propias fuerzas. Visualizó a este joven mariado en un mundo de apariencia, donde todo se justifica. Pero Jesús le amo y le dice que entregue todo en lo que confía para tener mas tesoros, pero el se fue triste, y seguramente siguió con su vida sin sentido. Cuando conoces al dueño de todas las cosas el también te da el don de disfrutarlas en abundancia. El hombre fue INDEPENDIENTE y trató de comprar la salvación. Pensamos que podemos vivir independientemente pero es mentira. ¿Qué tan lejos puedes llegar a ser? El corazón nunca está satisfecho. Cristo lo da todo y gratis, solo tienes que recibirlo y depender de Él.

“Yo soy la vid y ustedes son las ramas.
El que permanece en mí, como yo en él,
Dará mucho fruto; separados de mi
No pueden ustedes hacer nada”
Juan 15:5 (NVI)